Aclaratoria Importante

Este blog, acaba de cambiar de nombre, porque el de "Trinchera Literaria" fué cedido al colectivo de letras al cual pertenezco. No obstante los objetivos permanecen intactos, espero seguir contando con sus visitas

jueves, 1 de febrero de 2018

Mi amigo. Cuento breve

El cuento que les presento a continuación puede verse desde varios puntos de vista, creo es una historia muy simple que presenta varias connotaciones, según como lo miremos. En todo caso, es el lector quien le da la interpretación que mejor le parezca y por eso, ahí se los dejo y me retiro despacito sin hacer mucho ruido.


Mi Amigo
De: Arturo Pérez Arteaga:.
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Esa mañana como de la nada apareció en mi patio, era pequeño y dócil y aunque parecía algo asustado, un tanto nervioso quizá, no daba indicios de estar descuidado o desnutrido.

Nuestra atracción fue inmediata, su miedo y mi soledad tuvieron sinergia, pudimos comunicarnos y nos tratamos como si nos conociéramos de toda la vida. Lo hice entrar a la casa y lo alimenté, en sus ojos se veía que era bueno, noble, incapaz de hacerme nada malo. 


Se quedó conmigo varios días que disfrutamos mucho, hasta que de pronto desapareció del mismo modo en el que había llegado. Eso me angustió porque ya me había acostumbrado a su compañía, me había domesticado. Imaginé cualquier cosa, me preparé para lo peor y cuando lo creí definitivamente perdido, volvió a aparecer súbitamente, esta vez sin miedo ni hambre pero sí con grandes dosis de cariño y apego. Mi desasosiego desapareció de inmediato y casi le reclamo antes de caer en cuenta de que sería inútil enfadarme con él.


La historia se repitió, permaneció a mi lado varios días para luego desaparecer por otros tantos. Esta situación se fue haciendo rutinaria y tuve que acostumbrarme, yo estaba seguro que un ser tan hermoso y especial debía pertenecer a alguien más, sin embargo, siempre regresaba y me deleitaba con el gusto de su presencia. 


Ayer por la tarde mientras caminaba por la calle de regreso a casa lo vi. No estaba solo, una niña hermosa lo abrazaba y le daba mucho cariño, por un instante nuestras miradas se encontraron y podría jurar que de alguna manera sus ojos intentaban explicarme la situación.

Hoy leo sentado en mi patio haciéndome el desentendido, solamente espero que esa hermosa niña se llene muy pronto de su dosis de cariño para que mi amigo de nariz fría y pancita caliente venga a compartir conmigo.

  -APA-
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miércoles, 31 de enero de 2018

Saldo intacto. Cuento

Luego de vivir una de esas tediosas experiencias al tener que abordar un transporte público intercomunal con toda la fauna bípeda que allí se da cita, pude escribir este pequeño cuento. Espero que les guste.


Saldo intacto
De: Arturo Pérez Arteaga:.

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Subió al autobús a cumplir su misión diaria como lo venía haciendo durante el último lustro, las fotocopias en sus manos, maltratadas y sucias, acusaban haber sido más aprovechadas de lo que podría indicar el sentido común.


El discurso con la solicitud de ayuda fue como siempre impecable, perfecto. No obstante la sorpresa no se hizo esperar cuando la primera pasajera, en lugar de darle dinero la tomó de la mano y comenzó a orarle a su dios en voz muy alta, siendo secundada por el resto de los viajeros. 


Luego de esa acción ejecutada por los excursionistas religiosos que ocupaban el autobús, a la señora del discurso gastado y las constancias amarillentas sólo le quedó agradecer y algo desconcertada bajó tan rápido como subió, obteniendo decenas de bendiciones como único saldo.


  -APA-
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miércoles, 17 de enero de 2018

Venganza. De Ednodio Quintero

Es interesante notar como este autor que hasta hace poco era para mí un perfecto desconocido, se ha convertido en uno de mis dilectos. Su calidad literaria es de altísima factura y sus cuentos son simplemente EXCELENTES. 

Les dejo otra muestra de lo que hablo y me retiro despacito, sin hacer mucho ruido para que lo puedan disfrutar.

Venganza
De: Ednodio Quintero
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Empezó con un ligero y tal vez accidental roce de dedos en los senos de ella. Luego un abrazo y el mirarse sorprendidos. ¿Por qué ellos? ¿Qué oscuro designio los obligaba a reconocerse de pronto? Después largas noches y soleados días en inacabable y frenética fiebre.

Cuando a ella se le notaron los síntomas del embarazo, el padre enfurecido gritó: “Venganza”. Buscó la escopeta, llamó a su hijo y se la entregó diciéndole: 

-Lavarás con sangre la afrenta al honor de tu hermana. 

Él ensilló el caballo moro y se marchó del pueblo, escopeta al hombro. En sus ojos no brillaba la sed de venganza, pero sí la tristeza del nunca regresar. 


Otros cuentos de Ednodio Quintero:

Tatuaje
https://apatrinchera.blogspot.com/2017/12/tatuaje-de-ednodio-quintero.html 

La muerte viaja a caballo
https://apatrinchera.blogspot.com/2017/09/la-muerte-viaja-caballo-de-ednodio.html 



 

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jueves, 11 de enero de 2018

Visión de reojo. De Luisa Valenzuela

El trabajo literario de  la Sra. Valenzuela cada vez me gusta mas, siempre estaré muy agradecido a mis cómplices del la Trinchera Literaria, Luis Medina (mi sensei) y Antonio Piñero por haberme permitido encontrarme con el placer que significa leerla. Para ustedes en esta oportunidad, otro cuento breve de extraordinaria factura...


Visión de reojo
De: Luisa Valenzuela
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La verdá, la verdá, me plantó la mano en el culo y yo estaba ya a punto de pegarle cuatro gritos cuando el colectivo pasó frente a una iglesia y lo vi persignarse. Buen muchacho después de todo, me dije. Quizá no lo esté haciendo a propósito o quizá su mano derecha ignore lo que su izquierda hace. Traté de correrme al interior del coche -porque una cosa es justificar y otra muy distinta es dejarse manosear- pero cada vez subían más pasajeros y no había forma. Mis esguinces sólo sirvieron para que él meta mejor la mano y hasta me acaricie. Yo me movía nerviosa. Él también. Pasamos frente a otra iglesia pero ni se dio cuenta y se llevó la mano a la cara sólo para secarse el sudor. Yo lo empecé a mirar de reojo haciéndome la disimulada, no fuera a creer que me estaba gustando. Imposible correrme y eso que me sacudía. Decidí entonces tomarme la revancha y a mi vez le planté la mano en el culo a él. Pocas cuadras después una oleada de gente me sacó de su lado a empujones. Los que bajaban me arrancaron del colectivo y ahora lamento haberlo perdido así de golpe porque en su billetera sólo había 7.400 pesos de los viejos y más hubiera podido sacarle en un encuentro a solas. Parecía cariñoso. Y muy desprendido.

miércoles, 10 de enero de 2018

"Manos" y "31 de diciembre". Poemas

En esta oportunidad presento un par de obras de mi amigo el polifacético artista y mecenas Andrés Rojas, quien con su actitud y empuje ha demostrado el más férreo compromiso con el arte y los artistas, sea cual sea la manifestación. Quizá sea porque Andrés no se encasilla y siempre anda en ese proceso de encuentro y rerdescubrimiento de si mismo y de cuanto le rodea. Agradecido estoy a la vida de contarlo entre los indispensables, al menos en mi tiempo-espacio.



Manos
De: Andrés Rojas



31 de diciembre
De: Andrés Roja

martes, 2 de enero de 2018

Habitación 60. Cuento

Comienzo el año 2018 compartiendo con ustedes un cuento que me gusta mucho y que me ha brindado muchas satisfacciones. Espero que les guste, o al menos, que no les disguste mucho.


Habitación 60
De: Arturo Pérez Arteaga:.

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Él llegó al sitio bien temprano aquella mañana de sábado, siguiendo lo pautado la noche anterior. Se apresuró a solicitar posada y luego de tener que lidiar con el trasnochado mal humor de la encargada, se hizo de las llaves de la habitación 60. Presuroso subió las angostas escaleras y entró de inmediato al encontrar la puerta del cuarto que le correspondía en el segundo piso. En ese momento, sólo restaba esperar. El tiempo a partir de allí se hizo amodorrado y torpe, por más que miraba las agujas de su reloj éstas no querían avanzar, se lo acercó a la oreja y hasta llamó a la recepción para validar que el aparato aún funcionaba. Se tiró en la cama vestido y sin habérselo propuesto, durmió profundamente.

jueves, 21 de diciembre de 2017

¿A que sabe la navidad?. Cuento

Comparto con ustedes el cuento de navidad que escribí este año, ya casi se hace un hábito el tener uno para estas fiestas que son tan importantes para muchas personas, por muchas razones. A mi parecer, lo mas importante, mas allá de creencias religiosas, es el despertar de ese espíritu de fraternidad y amor que me gustaría durara todo el año y no sólo en estas fechas.



¿A que sabe la navidad?
Por: Arturo Pérez Arteaga

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Cuando aquella mañana decembrina, la mejor amiga de mi madre fue hasta nuestra casa de visita y nos llevó un frasco de dulce de lechosa, me invadieron de inmediato los recuerdos, me era inevitable, evocar al instante el sabor del más delicioso que he degustado en toda mi vida, el que hace mi abuelita, quien todos los años en la época navideña, se afana mucho en preparar una buena cantidad de este suculento postre para repartir a sus amigos y familiares.

Mis remembranzas me llevaron años atrás, al día en que me encontraba en su casa y la vi trajinar mucho en su cocina, tanto que hasta me sentí agotado sólo de observarla.
 
Seleccionaba las lechosas, preparaba el almíbar, lavaba los frascos y sus tapas, picaba y rallaba, en fin, ejecutaba todas las actividades asociadas para preparar el sabroso e incomparable dulce. Recuerdo que le pregunté:

- Abuelita, si la preparación del dulce te da tanto trabajo, ¿por qué lo haces? ¿no es mejor que le digas a mi papá o alguno de mis tíos que lo compren y listo?

Mi abuela, en su infinita bondad, me miró con sus ojos de miel, que una vez fueron muy brillantes adornos de un rostro juvenil, y hoy día decoran una cara surcada por las huellas del tiempo pero que sigue siendo muy hermosa, y me dijo:

- Mi niño bello, todo el trabajo que invierto en la elaboración del dulce, no es más que el reflejo del amor que le pongo a lo que hago. Además me encanta que la familia y los amigos vengan a casa al menos en la navidad, aunque sea con la excusa de buscarlo.

- ¿Y no te molesta que no vengan en todo el año sino sólo en navidad y para comer dulce?

- No hijo, yo sé que soy una vieja que no sabe mucho de nada, pero siempre creí y aún lo hago, que ese es precisamente el sentido de la navidad. Lo que nos enseñó quien celebra su cumpleaños cada 25 de Diciembre desde hace más de dos mil años, es que debemos dar con todo el amor que nos sea posible sin esperar recibir nada a cambio. Y bueno, nunca está de más que por cualquier razón una viejita solitaria como yo tenga visitas, aunque sea una vez al año. Ya es una tradición ¿no te parece?

- ¡Ay abuelita!, muchas gracias por tan bonita lección, mi regalo de este año para ti, es la promesa de que te vendré a visitar, al menos una vez por semana y así celebraremos juntos la navidad todo el año.

Sus ojos, inundados de lágrimas que no llegaron a escaparse, contrastaron con la magnífica sonrisa, predecesora del abrazo inolvidable que me dio para terminar tan significativa conversación, porque se fijó en mi memoria como una ley de vida.

Desde entonces he tratado de cumplir mi promesa y cuando en ocasiones me siento cansado, sin ganas de salir de casa, recuerdo, el afán de mi abuela, ese que pone en hacer el mejor dulce del mundo y de inmediato, el recuerdo que viene a mi memoria y endulza mi paladar, me lleva como a empellones directamente a su casa a darle un sonoro beso y un fuerte abrazo para cumplir con mi promesa, porque gracias a su enseñanza, la navidad sabe a dulce de lechosa.


-FIN-