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Este blog, acaba de cambiar de nombre, porque el de "Trinchera Literaria" fué cedido al colectivo de letras al cual pertenezco. No obstante los objetivos permanecen intactos, espero seguir contando con sus visitas

lunes, 10 de julio de 2017

Y me lo volvió a hacer. Cuento

En ocasiones, la fantasía y la realidad se acercan tanto que hasta se tocan y  al contar la historia de lo ocurrido, casi nadie es capaz de creer que pertenece a la vida real. Es lo que pasó con este cuento, aunque no lo parezca, está basado en una loca experiencia muy real.. disfrútenlo

Y me lo volvió a hacer
De: Arturo Pérez Arteaga:.
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Una vez alguien me dijo que el universo conspira para que nuestros deseos se cumplan, imagino que por esa misma causa, cayó en mis manos un libro medio loco que tenía un contenido bastante metafísico, hablaba de cómo lo que creemos fervientemente simplemente se hace realidad.
Analicé el tema con la profundidad que mi holgazán cerebro me lo permitió, comencé a pensar en mis ambiciones más profundas, siendo tan banal y sencillo noté que no quiero ser rico ni poderoso; descubrí para mi sorpresa que mi mayor aspiración era ser otra vez delgado, lo digo en serio, quería volver a tener el cuerpo de gancho que tuve en mi juventud, ¿por qué?, no sé, imagino que por tonta vanidad.

Todos los días me decía “yo peso 80 kilos”, como lo recomendaba la fulana publicación pero en el malintencionado espejo se reflejaba a un desgraciado gordo cachetón de 120 kilos, lo ignoraba, me repetía “yo peso 80 kilos”. Salía a pasear y lo recitaba, en el trabajo lo rezaba como una letanía, incluso llegué al paroxismo del descaro cuando lo enunciaba mientras me atragantaba de cuanta comida chatarra se me atravesaba.

Advertí lo extraño de la obra del cosmos, cuando luego de uno de esos festines de gula tuve una crisis alérgica tan horrible que casi muero, sólo la visita a una sala de emergencias me pudo salvar. Fue una lenta y difícil recuperación, la reacción no cedía, aparecía de inmediato con casi cualquier cosa que comía, de allí que se operó el milagro, el repulsivo gordo desapareció día a día, como por arte de magia, me convertí en un flacucho que al superar el cuadro clínico llegó a pesar 75 kilos y eso subido en cualquier balanza vestido, mojado y con zapatos. En ese momento le dije al universo “tú a mí no me vas a fastidiar” y decidí volver a mi vida normal.

¿Qué más puedo decir?, otra vez comencé a engordar, cuando rayaba los 100 kilos me dije, “ni de vaina, no voy a volver a lo de antes” y esta vez pensaba y decía “yo peso 80 kilos y estoy sano, fuerte y bello”. Pude aprender de mi primera experiencia que al cosmos hay que programarlo con el mayor cuidado y precisión. Pasó algún tiempo y al parecer el cielo dejó de brindarme su atención, por más que me repetía la frase hasta en el baño.

No sé qué ocurrió, de imprevisto comenzó a irme mal en todos los sentidos, mi mujer me abandonó, me hurtaron el carro, me despidieron del trabajo por reducción de personal, el país cayó en una recesión nunca antes vista, unida a la inflación galopante que nos ha acompañado siempre, terminé pensando:“¡al coño con la metafísica y sus necias conspiraciones!”.

Un buen día, harto de tanta mierda e irritado al extremo con la vida entré al baño, bajo un cerro de ropa sucia amontonada por la falta de jabón y dinero para comprarlo encontré a mi otrora antagonista, mi báscula de baño, la miré con recelo como se mira a un enemigo de cuidado, la tomé y puse frente a mi, subí a ella y al ver la lectura de 80 kilos exactos, sólo alcancé a decir “¡Coño, este payaso me volvió a joder!”.

-o-

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